Consejo Comunitario Las Brisas

La vereda de Las Brisas está ubicada en el corregimiento de Betulia del municipio de Suárez, al norte del departamento del Cauca. Las Brisas tiene una extensión aproximada de seiscientas cincuenta hectáreas (650), con un clima cálido medio húmedo, una altura de 1.300 – 2.200 msnm, precipitaciones entre 2.300 – 3750mm y temperaturas de 15 – 23°C aproximadamente. Esto indica que se encuentra en una zona de vida de bosque húmedo tropical (bh-ST) y bosque seco tropical (bs-T), según escala de Holdridge (CRC, 2012). Esta vereda se ubica en la cuenca media del Río Marilópez, que atraviesa de norte a sur el territorio del Consejo. Dicho río tiene una extensión de 91Km2, con una longitud de 23km, tiene un perímetro de 51.1km, contiene un porcentaje de cause de 6.3% y una pendiente de cuenca de 58% (CRC, 2012).
En el territorio de este Consejo Comunitario viven aproximadamente 75 familias campesinas afrodescendientes, quienes hoy ejercen un gobierno propio a través de tal figura. Estas familias viven de la producción agrícola de las fincas donde se siembra principalmente café, plátano, yuca, aguacate y chontaduro. Paralelamente estas prácticas agrícolas se complementa con actividades de minería tradicional o de barequeo en algunos ríos cercanos. Lo anterior implica un manejo y saber particular sobre especies de árboles, plantas, cultivos, fauna local de la ecología, las geoformas, temperaturas y fauna de la zona geográfica de la subregión del norte del Cauca.
La presencia negra en esta subregión montañosa se remonta al siglo XVII con la instalación de minas y haciendas que usan e intercambiaban mano de obra negra esclavizada. Para entender la historia de poblamiento del territorio de este Consejo Comunitario se debe tener presente las dinámicas de poblamiento negro regional del norte del Cauca mencionadas previamente. En medio de este contexto, y de los procesos históricos específicos que moldean la configuración del asentamiento negro en Suarez, se pueden resaltar dos fases determinantes del asentamiento negro en la vereda Las Brisas. Estas fases surgen en el siglo XX y tienen como punto de partida la intervención del río Cauca y las obras de infraestructura vial. Ambos procesos resultan de las políticas y dinámicas económicas de modernización que cobran sentido en la región.
Por una parte, el poblamiento afrodescendiente de Las Brisas cobra inicio con la llegada del ferrocarril de Cali en la década de los años 20. Con este medio de transporte se difunde la bonanza cafetera nacional a otras regiones del país como la región del Cauca. También atrae la mirada de pobladores negros de otras zonas del departamento que buscan tierras fértiles donde vivir. Por otra parte, este poblamiento se forja a partir de la introducción de nuevas tecnología de explotación aurífera sobre el río Cauca en los años 30. La llegada de la compañía draguera de origen canadiense en 1936 promueve una migración interna de pobladores negros. La instalación aquella draga requiere la adquisición de tierras al costado oriental del río Cauca, donde ya varias familias negras vivían; también llama la atención de otros pobladores de zonas cercanas que participan de la bonanza aurífera en ese entonces9. En la memoria de los mayores de las Brisas permanecen los recuerdos del modo en que varios arribaron a estas tierras:
“[…] prácticamente si volviendo atrás a la historia, esto inició desde que casi que llegó la compañía Asnazú Gold a Asnazú, que llegó lo que fue ahí llegaron a trabajar gente de San Joaquín, Paloblanco, Honduras, Munchique a las minas de oro de allí. El negro allí no tenía tierras para trabajar, trabajó en las minas y después quedo, cuando se terminaron las minas pues quedaron así a la deriva pues esas lomas por allá ya muy estériles y toda esa vaina, entonces la gente ya entraron por acá, primero entrar aquí porque mi papá y mi abuelo tuvieron fue tierras por aquí, aquí en Marilópez […]” (Entrevista. A.M. -Junio/2014).

En este proceso de poblamiento varios hombres colonizan los montes que atraviesa el río Marilópez y crean fincas de autoconsumo pues “[anteriormente] esto no más era montaña, monte! porque casi era que no había tanto habitante. Había cultivitos de café, pero poquito. Había plátano también poquito. Aquí se entraba a rozar para sembrar maíz, frijoles, casi no había mucho cultivo acá, ahora sí se prendió el cultivo. Plátano, yuca y de todo en más abundancia” (Entrevista. S. A. – junio 2014). La creación de las fincas implicaba rozar y sembrar productos de autoconsumo como el maíz y plátano, productos sobre los cuales se constituye una economía de tipo campesino en esta subregión. Este proceso de asentamiento se intercalaba con prácticas minería artesanal o mazamorreo en los río cercanos, una práctica que aún se realiza hoy día.
Para los habitantes de las Brisas la creación y el trabajo en sus fincas es el medio en torno al cual se configura sus modos de vida en el territorio. En este sentido la producción y el cultivo de ciertas variedades resulta determinante en la historia de consolidación del territorio. Los antepasados de este grupo de familias les enseñaron a cultivar maíz, plátano y yuca, así:

“Después del maíz ya ellos [los antepasados] echaron a sembrar colino y a sembrar café, no así como ahora que ahora el café es tecnificado. Ellos sembraban café, el nombre del café que ellos sembraban era llamaba arábigo, ese era un café que lo sembraban y podía durarle 30 y 40 años porque ese café ellos no soquiaban ni nada de eso.” (E. Pedro Ararat, 2014).
La introducción del café marca un hito en la producción de las fincas de estos habitantes, pues las familias viven del comercio de este producto. Ahora se combina el cultivo de café con plátano, yuca y árboles frutales de larga presencia en la región que dan sombra al primero. También se intercala esta actividad con el barequeo en los ríos en tiempos de verano y cuando se debe dejar descansar la tierra para sembrar nuevamente. Anteriormente esto último se realizaba en mayor medida, pues es una práctica trasmitida de generación en generación:
“La minería era que buscábamos oro también. Hilábamos con barra haciendo huecos. Y sí, oro había; ahora es que casi no se encuentra porque se destapó el oro. La venta de gramos de oro, no pues no se hablaba ni de gramo. En ese entonces no había la palabra décima, ni gramo. Para minear se usaba la batea, la barra y el palin. Uno se iba a otros ríos por allá, como el rio Inguitó a buscar oro al Cauca. Salíamos y estábamos por allá unas dos semanas. Salíamos en verano, en invierno no salíamos” (E. Fidelina Chocó, 2014).
De esto modo, la actividad productiva de las familias se basa en el conocimiento tradicional sobre el uso de los ríos (barequeo) y de cultivos que hoy permanecen, a pesar de la introducción de nuevas variedades y técnicas. No obstante, la minería artesanal no se practica en el río Cauca por la construcción de la represa Salvajina. Ambos tipos de actividades productivas de tipo complementario dan cuenta de la ancestralidad del territorio del Consejo Comunitario de Las Brisas. Esto no está alejado de las dinámicas económicas de modernización del siglo XX que moldean dicho poblamiento en la Subregión del norte del Cauca y en Suarez.
Paralelamente a la actividad económica de las familias negras de las Brisas se realizan actividades culturales importantes. Una de ellas es la fiesta de verano que se celebra en junio en alguna de las veredas del municipio de Suarez. Allí se reúnen los integrantes de distintos Consejos Comunitarios y familias y se establecen alianzas a través de las actividades que realizan en esta fiesta (partidos de futbol; danza de machete; bailes). Este evento, al parecer, representa la lógica espacial y movilidad de los vínculos entre los Consejos Comunitarios, lo cual vale la pena profundizar.
Finalmente, hoy la vida de Las Brisas está amenazada por varios intereses que se disputan el control territorial y sus recursos: la llegada de foráneos por la venta de la tierra a bajos costos; el auge de cultivos ilícitos obliga a los campesinos a vender sus tierras y, por tanto, se modifican las fincas tradiciones como forma de vida colectiva; el conflicto armado, producto del control de cultivos ilícitos y militarización de la represa Salvajina.