Justicia propia ancestral del pueblo negro y afrodescendiente del norte del Cauca

“Un legado ancestral”

     Las comunidades negras del norte del Cauca han resistido lo inimaginable en la historia de la humanidad, para hablar acerca de ello indiscutiblemente acudiremos a rememorar el antaño.

A  lo largo de la historia  del mundo y alrededor de las distintas culturas, comunidades, naciones, y continentes se hace mención del continente Africano. Allí, en medio de la fuerza mitológica, el dominio de los  faraones, realzados por pirámides majestuosas, símbolos, ennoblecidos por sabios, refinados en su nobleza, donde todo tiene un significado y se denomina la cuna de la cultura universal ocurre la peor catástrofe que rompe la historia de los pueblos  africanos en pedazos; el proceso de la esclavitud.

 El pueblo Africano ha sido el epicentro de los más grandes crímenes  del mundo, el proceso de  esclavización de los pobladores es la forma involuntaria de servidumbre humana más absoluta que se haya visto en la historia. El pueblo afrodescendiente durante más de 300 años luchó por la abolición de la esclavitud, pero no hubiese sido posible sin la  altivez  que caracteriza esta etnia, sin el coraje de recuperar ese carácter humano, la dignidad, el concepto de honor, la fuerza de existencia y la rebeldía de unos pocos que impulsaron diferentes tipos de movimientos con el fin de proclamar una igualdad y una vida en libertad. Es así, como se forman rebeliones tan fuertes y grandes que se avecinaron situaciones implacables con el fin erradicar dicho fenómeno, aparecen en la historia Toussaint Loverture, Jean-Jacques Desssalines y Alexandre Petion, quienes lucharon con el pueblo y  para el pueblo por los Derechos Humanos, los cuales fueron  violentados  por la insensatez de la desigualdad racial, por el  hecho de ser “diferentes” o más bien tener un color de piel oscura;  los actos de protesta cruzaron fronteras Estado Unidenses  y proliferaron el continente Americano, donde se vivió un acontecimiento que llevó a profesar acciones de libertad, aparece en la historia del pueblo negro para abolir la esclavitud Benkos Bioho, el cual residido en el  palenque de San Basilio (Cartagena de Indias, Colombia), lugar donde se acopiaron  todos los negros libres y nacieron  los cimarrones; la libertad era indemne.

 Bioho, era un padre conciliador que con inteligencia solucionaba los conflictos internos, tenía ese arraigo por la cultura, un sentido de pertenencia que lo llevo a lo largo de los años a realizar una intervención  en conjunto con su comunidad por los Derechos de la misma, los palenques se convirtieron en la realización del proyecto histórico de la libertad. Estos constituyeron espacios para la satisfacción de necesidades de sociabilidad y fueron el inicio de la construcción de guardias cimarronas.

 A partir de allí los cimarrones (descendientes de esclavos africanos) se organizaron creando una nueva forma de vida, una nueva república independiente, con autoridad, organización propia, y trabajan por la conservación de la lengua, la religión, la música, los  bailes, las costumbres. Se constituyeron los palenques como el sitio de encuentro con la identidad, la libertad y la igualdad. Indiscutiblemente la herencia Africana de la libertad es el legado más importante que dejaron los ancestros, pues el ser diferente y reclamar el derecho a serlo, alcanzando niveles de igualdad social es la contribución a los pueblos de las comunidades negras. 

     Es precisamente hoy en día,  en donde se encuentran los asentamientos de dichas comunidades que se designan, los sitios más golpeados, excluidos y vulnerados, pues muchas de las historias de las vidas de éstas personas se han visto permeadas de marginación, estigmatización, discriminación y en algún momento de  olvido por una sociedad que es estructuralmente racista. Por ende se hace necesario avanzar hacia la igualdad y la reivindicación  de los derechos etnicoteritoriales, creando la Asociación de Consejos Comunitarios del norte el Cauca [ACONC], la cual, es el eje central para entre otras cosas,  establecer la  justicia comunitaria ancestral del pueblo negro en el departamento Cauca respondiendo a las vicisitudes del contexto, la autonomía territorial e implementar las acciones correspondientes; sin lugar a dudas los retos que postula éste ambicioso proyecto implementado  no solo exhorta a la exclusión y el racismo de la justicia de Estado, sino que además a las historias sin fines del reconocimiento a la diversidad.

    Todas las prácticas de justicia que se reconocieron en la época de libertad del pueblo negro y las que se direccionan ahora son muchas, por no decir que todas,  motivadas por una historia ancestral propia marcada por las inequidades sociales y la falta de acceso a la justicia, con las cuales conviven actualmente y que se convierten en el impulso de lucha, de reconocimiento,  recuperación territorial y conservación de las  prácticas culturales

    La justicia propia ancestral permite desde la cosmovisión, demandar un estilo de vida y  bases propias para el buen vivir construidas desde las necesidades de la comunidad, lo cual direcciona el goce eficaz de derechos y también potencia la construcción de proyectos colectivos y la jurisdicción propia de las comunidades. Es decir que,  establecer en el Plan de Buen Vivir el eje central de gobierno propio, trae consigo el fortalecimiento de las capacidades de las autoridades étnicas del pueblo negro, para administrar justicia propia en el territorio ancestral del pueblo negro del norte del Cauca. Del mismo modo, éste incita a que existan  nuevos cuestionamientos que lleven a reinventar la justicia afro, respondiendo  a estereotipos, reglas, constructos, ideas que se presentan al interior de los territorios.

    En éste apartado es  inverosímil  no hablar de la Guardia Cimarrona,  la cual  está ligada al sistema de justicia propia ancestral y es concebida como la mejor forma de resolver los conflictos entre hermanos en las comunidades, como herencia de la lucha a sangre y coraje que permitió la libertad del yugo Español. Desde este punto de vista la justicia propia ancestral brinda la autonomía y el poder de decisión a las  autoridades étnicas en los territorios y la posibilidad de repensar una justicia propia ligada a las costumbres, que no redunden en violencia y regeneren a las personas que lamentablemente siguen parámetros que no contribuyen al bienestar individual, colectivo, cultural y territorial establecido en el plan de vida para los Consejos Comunitarios del norte del departamento del Cauca.

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