Consejo Comunitario Bodega – Gualí

El consejo comunitario de Bodega-Gualí lleva el nombre de estos dos ríos y su población está asentada en esa confluencia. La memoria del poblamiento de Bodega Gualí converge con la de los otros consejos comunitarios, aunque enfatiza en que este poblamiento es el resultado de la deserción de un pelotón de negros en un punto del camino de herradura hacia Popayán. Estos desertores eran esclavos que se habían sumado a las filas del ejército libertador de Simón Bolívar en las haciendas Japio y La Bolsa, los cuales funcionaron como epicentros del comercio esclavista. El representante legal del consejo, el señor James Castillo Díaz, menciona que están en proceso de diálogo con el gobierno nacional para que les titulen colectivamente predios de la hacienda Las Margaritas que tiene 176 plazas y que no fueron comprados por el ingenio Mayagüez.
[…] Hemos tratado de recuperar nuestra memoria pero no está fácil porque esta como ahogada por los conflictos del pasado. En Japio hay muchos objetos, muchos elementos que hacen parte de nuestra historia, objetos que sirven para recordar. Pero los Garcés Giraldo siguen los dueños de la hacienda y ellos han limitado el acceso a la casa grande. En los noventa dejaron de venir por el tema del secuestro y terminaron arrendándole la tierra a los ingenios que se han ido quedando con ellas. Pero hoy estamos hablando con ellos y han manifestado su voluntad de entregar tierras de la hacienda a las familias negras que fueron sus terrajeras y si el gobierno nos ayuda, podemos crecer habitacionalmente […] (Entrevista con James Castillo)
El consejo de Bodega-Gualí tiene un reglamento interno y plan de vida centrado en la recuperación de la finca tradicional y la protección de los recursos naturales y reservas como Mateguadua. Además de los problemas de acaparamiento y degradación asociada los ingenios, del conflicto armado y de la escasez de tierras, este consejo enfrente un problema puntual de contaminación y escasez del agua a causa de las empresas porcícolas (Cervalle) y avícolas (Incubadora Santander y Pollos Bucanero). El conflicto no es solo con los ingenios y las empresas de alimentos como Cervalle y la Incubadora Santander (agentes contaminantes de las fuentes hídricas), sino también con los indígenas Nasa que amparados en derechos constitucionales, buscan la ampliación de resguardos mediante ocupaciones de hecho. Frente a esto James dice:
[…] Necesitamos ir blindando el territorio porque hay un conflicto con los indígenas que dicen ser los dueños de toda la parte plana y que no tienen por qué encaramarse en una montaña en donde se les dificulta el sustento […] nosotros también tenemos una ancestralidad y hemos ocupado esta zona, solo que no tenemos esa cultura de meternos a invadir […] (Entrevista con James Castillo)
En general, todos estos consejos comunitarios son enclaves confinados por los monocultivos de caña que no tienen para donde crecer. Este es el caso de Santafro, el quinto consejo comunitario, del cual se sabe poco pero que también figura en Caloto y es vecino de Yarumitos y Bodega-Gualí. La desaparición de caminos vecinales y vías que permitían la conectividad y el acceso entre las veredas y los centros poblados, ha sido uno de los diversos mecanismos de presión para obligar a los dueños a salir y se ha traducido en confinamiento. El otro de los mecanismos mencionados también por otros consejos es la destrucción de cultivos de pan coger por la fumigación con madurantes a base de glifosato. El problema territorial de estos consejos converge con el problema territorial de los indígenas y de otras colectividades rurales hoy agrupadas bajo la figura de las zonas de reserva campesina. En el pasado, había cierta articulación entre los sectores desposeídos que clamaban por una reforma agraria para el Norte del Cauca. Hoy, el reclamo de derechos diferenciales asociados a la propiedad ha generado fisuras e incluso antagonismos entre estos sectores, que han sido estimuladas en cierto sentido por las autoridades locales y regionales.