Consejo Comunitario Bellavista

Este Consejo Comunitario se ubica en el corregimiento de Bellavista del municipio de Suarez, Cauca. Este territorio se compone de siete (7) veredas: El Naranjal, Comedulce, Los Mangos, La Esmeralda, San Pablo, El Jigual y Bellavista. Así mismo, Bellavista es atravesado por el río Marilopez, Comedulce y Aguablanca, afluentes del río Cauca. En este territorio habitan 400 familias negras aproximadamente, cuya organización social y política es el Consejo Comunitario. Estas familias se dedican a la producción de café, plátano, maíz, yuca, caña panelera, frutales. Dicha producción se distribuye en fincas.
La historia de conformación de este territorio también está asociado a las dinámicas de poblamiento y de movilidad de las familias afrodescendientes que se asentaron en esta región desde tiempos de la Colonia por el trabajo en las minas de Gelima, entre otras. En el caso de Bellavista esto es evidente con las conexiones históricas de poblamiento de la vereda de Santa Lucia, corregimiento del Palmar del municipio de Santander de Quilichao. La consecuencias de la guerra de los Mil días condujeron a algunas familias negras a explorar otras zonas para vivir, “[…] hacia el occidente, más allá del rio Cauca, a dos o tres días de camino habían tierras baldías fértiles y promisorias esperando brazos fuertes y laboriosos que quisieran hacerlas productivas” (Historia Local. C.C. Bellavista).

Los fundadores de las tierras baldías de Bellavista, específicamente en la vereda la Esmeralda, son los Balanta Mina, Mezú, Balanta Díaz y Balanta10 en el año 1904 aproximadamente. Este grupo de hombres colonizaron los montes rozando y sembrando productos tradicionales con los cuales dan forma a sus fincas. En palabras de los mayores de Bellavista:
“Fue así como se establecieron en el sitio al que ellos llamaron la Esperanza en las tierras que hoy son de Maura Balanta, le pusieron la Esperanza porque allí fue donde aquel día de Agosto de 1904 sembraron las primeras matas de plátano dominico que habían traído en sus equipos desde Santa lucía. También sembraron maíz, frijol y unos cuantos palos de yuca. Al recorrer el territorio cercano al cambuche de La esperanza encontraron que había bosques vírgenes de canelo, guacamo, yarumo, palma chonta, y en especial mencionaban un árbol de pomo rozo que hasta hoy se conserva en pie en la propiedad de los herederos de Didio Balanta. Había muchos animales de caza como la guagua, el venado, el cusumbe la pava gurrí y la pava mona, la guacharaca y el paletón. En el rio se pescaba sabaleta, negros domingochusoy roño. Poco a poco el hacha el trasero y los machetes fueron abriéndose espacio en esas selvas vírgenes pera darle paso a cultivos como el maíz, la yuca. El frijol .la arracacha, la arrascadera, la batata, las piñas, el plátano etc.” (Historia Local. C.C. Bellavista).
El asentamiento de estas familias configuró un saber particular sobre el entorno. Este conocimiento propio de los habitantes de Bellavista deja huellas evidentes en el territorio. Esto se refleja en la arquitectura de casas de bareque y el uso de hojas de caña, canales de guadua o astillas para los techos. También en los caminos de herradura aún de uso que, antes de la construcción de carreteras, permitía a los habitantes ir al pueblo a vender sus productos y comunicarse con otros centros poblados. Finalmente, esto se puede evidenciar, de acuerdo con la historia local del Concejo Comunitario de Bellavista, en una serie de puntos geográficos, lugares y prácticas claves en el territorio tales como:

1. Titulación de predios: en el año 1937 se dio la primera titulación del predio El Poblado que hoy es el territorio de Bellavista. Estos terrenos fueron titulados mediante escritura pública a Carlos Balanta y a José David Balanta (fundadores de la vereda Bellavista) a quienes les otorgaron escrituras por 200 hectáreas respectivamente. Estas escrituras las otorgó el señor alcalde de Buenos Aires Aristóbulo Duran, quien se desplazó hasta esta región para efectuar las mediciones correspondientes y hacer entrega oficial de los títulos de esos baldíos a los colonos antes mencionados. Es de acotar que a un mismo ciudadano legalmente no se le podía titular más de 200 hectáreas, copias de dichas escrituras deben reposar en los archivos dela notaria única de Buenos Aires, Cauca. Esta titulación es particular porque una vez Carlos y José David Balanta tenían la propiedad legal sobre la tierra, debían darle posteriormente las respectivas escrituras a los otros colonos.

2. Creación del cementerio: los terrenos donde se encuentra el cementerio de Bellavista fueron donados por la señora Anastasia Muños y el primer difunto que fue sepultado en dicho camposanto fue el señor Aniceto Ibarra. Es en este sitio donde el hombre vuelve a su creador , donde queda por sentado que la tierra nunca le pertenece al hombre, que es el hombre el que le pertenece a la tierra, porque como lo dicen los sacerdotes en la homilía del miércoles de ceniza: Acuérdate que polvo eres y en polvo te has de convertir.

3. Fundación de la primera escuela: la escuela Rural mixta Marilopez Bellavista fue fundada inicialmente en la casa del señor José David Balanta Díaz (uno de los primeros fundadores) en el año de 1945, a través de un trabajo colectivo que aunó los esfuerzos de las familias pioneras en colonizar Bellavista. Este proceso generó un arraigo determinante al territorio.

4. Las fiestas patronales: en el año 1947 llegaron los primeros misioneros a la vereda de Bellavista. Fueros ellos, el padre Jaramillo y el padre Buitrago, quienes consagraron la vereda a la virgen del Carmen y desde entonces y por mucho tiempo se celebró esta festividad con visita del cura párroco quien iba inicialmente desde Buenos Aires y posteriormente desde Suárez a celebrar la misa y a realizar bautizos, matrimonios, y primeras comuniones. Se recorría el caserío llevando la imagen en procesión y una vez terminada la celebración religiosa había verbena quema de castillo y fiestas de plaza, las cuales se alargaban hasta el otro día.

5. El puente sobre el río Marilopez: en ocasiones llovía tan copiosamente que los caminos se convertían en lodazales y los ríos crecían tanto que se salían de sus cauces. Esto ocasionaba que en muchas oportunidades se ahogaban las bestias con las cargas al intentar cruzarlos y en más de una ocasión estuvieron a punto de perecer los harrieros y los jinetes. Fue entonces cuando la comunidad adelantó gestiones con caminos vecinales para la construcción de un puente sobre el rio Marilopez, obra que se culminó en el año 1968 y fue realizada por el maestro Celimo Rivera. Este puente se conoce como el puente zinc porque está hecho de madera sostenido por pilastras de cemento y se le coloco un techo de láminas de zinc para preservar especialmente las tablas de madera del piso. Este puente conecta el corregimiento de Bellavista con el corregimiento de Robles.
En este orden de ideas es posible afirmar que existe un manejo ancestral del territorio debido a: los patrones de poblamiento negro en esta subregión (lazos de parentesco por apellidos y geografía); las formas de asociación y trabajo comunitarias y familiares con cultivos de ciertas especies tradicionales; la arquitectura de las viviendas; la celebración de fiestas patronales; modos de trabajo colectivo sobre la tierra y tenencia, entre otros.
En la actualidad, este territorio está amenazado principalmente por el conflicto armado instaurado en esta subregión. Este conflicto se expresa en: instalación de minas en algunas zonas del territorio; aumento de actividades de narcotráfico que causan presión sobre usos del territorio; la falta de atención o abandono del gobierno con programas de trabajo en fincas conduce a la venta forzada de tierras.